Revista de Estudios Europeos

INSTITUTO DE ESTUDIOS EUROPEOS

Revista de Estudios Europeos, n. 73, enero-junio, 2019, 69-72, ISSN 2530-9854

 

 

1. La cultura como elemento de integración europea

Las últimas elecciones europeas dejan tras de sí, además de la misma incertidumbre con que se partía, una serie de preguntas. El Brexit y el auge de los movimientos ultranacionalistas y ultraconservadores son, ya, una gran incógnita. Pero, más allá de ese horizonte cada vez más nebuloso, cabe cuestionarse qué conviene hacer –o qué no- para que el proyecto europeo pueda seguir adelante. ¿Cuál sería la solución? ¿”Más Europa”- como algunos reclaman- en lo económico, en lo político y en lo cultural? Centrémonos ahora en la última de estas vertientes, pues van siendo numerosas -también- las voces que apuntan a cómo una postergación de la cultura, frente a la hipertrofia en órganos y medidas financieras o administrativas de la UE, estaría lastrando su propio avance. Piensan así quienes, no sin razones históricas detrás, sostienen que los proyectos políticos difícilmente se consolidan y progresan sin una "argamasa cultural" que los cohesione desde dentro. Y ello parece hacerse más y más necesario, cuando –precisamente- aquellos pasos de la UE en materia jurídico-política (como lo eran una Constitución o un gobierno de verdad comunes) han quedado varados sine die por las presiones nacionales de unos y otros.

Pero ¿resulta posible hablar de una “cultura europea”? ¿Hay o queda algo que merezca tal nombre? Y ¿qué queremos decir, exactamente, cuando formulamos la locución que componen estas dos palabras? Lo primero que convendrá distinguir es un aspecto esencial, por obvio que parezca: Europa y UE coinciden como idea en muchas cosas, pero no son enteramente lo mismo. La UE nace de los escombros de una guerra a la que llevó -en una buena parte- la explosión de distopías de procedencia europea. Por tanto, y como se ha señalado en más de una ocasión por diversos analistas, el origen o mito –en el sentido etimológico de “relato” fundacional- de los órganos y etapas que conducen a la creación de la UE es negativo: no volver a incurrir en un conflicto bélico semejante y evitar los odios o rivalidades que lo habrían favorecido. Sin embargo, Europa como territorio -además de concepción histórica y cultural- ya existía: varios imperios se desarrollaron a lo largo del tiempo desde ella y extendieron su influencia (junto con sus lenguas) por el planeta, de manera que hay quienes reivindican como “europeas” –de algún modo- a naciones que están fuera de sus límites continentales.

Aclarar el sentido en que empleamos el vocablo “cultura”, a este respecto, es más arduo todavía. Solo corresponde dejar expresado aquí cómo debería entenderse “cultura” en su dimensión más amplia y antropológica, que integraría todas las formas de creatividad y expresión humana posibles. No obstante, la idea de cultura en Europa está muy condicionada por visiones elitistas que -a menudo- la identifican únicamente con lo que un antropólogo como Redfield denominó Gran Tradición, marginándose esa otra Pequeña Tradición que -desde una perspectiva totalizadora- no constituye una inferior o peor manera de crear y transmitir cultura, sino simplemente un modo diferente de hacerlo. Porque en el contexto europeo continúan pesando demasiado aquellos condicionantes según los cuales cultura es solo aquello que hacen y disfrutan "los cultos"; cuando no se ve reducida a mera industria cultural o negocio del recreo y el entretenimiento. Pues todas las "representaciones" del arte, el conocimiento o la tradición terminan por ser abocadas, hoy, a un formato de mercancía para propios y extraños, transeúntes y turistas, que se vende, compra y consume. Y cultura es también -o principalmente- todo lo que se encuentra y sigue funcionando más allá de los "pastiches" y "remedos" de la belleza o el saber creado por los humanos.

2. Actividades del Instituto de Estudios Europeos sobre Patrimonio Cultural Inmaterial: un campo de interinfluencias disciplinares desde el que reflexionar sobre las culturas

Bien es cierto que la lenta y tardía incorporación -mediante conceptos como el de "Herencia cultural" y/o "Patrimonio cultural inmaterial"- de aquellas expresiones culturales que quedaban fuera de esa visión elitista de cultura (en cuanto nada más cosa de aulas, bibliotecas y museos), ha venido a paliar y enriquecer tal panorama. Pero, para que estos términos no sigan el mismo camino de desgaste y arrinconamiento en el "baúl de los inventos obsoletos" que ya recorrieron otros como los de "patrimonio etnográfico", "cultura tradicional" o la misma palabra de "folklore", habrá de habilitarse un espacio antropológicamente renovado de lo cultural, en que se incluya y valore “toda la cultura”. De hecho, para que Europa como proyecto no termine siendo ese enorme “no lugar” que ya algunos atisban, la identidad cultural europea tendría que ser buscada y, finalmente, encontrada allí: tanto en la suma de las culturas tenidas por "populares", y que beben -en su conjunto- de un fondo o sustrato grecolatino común, como en el relato universal de Humanidad que Europa ha legado al mundo. En ello radica y deberá batirse o probarse en el futuro su unión y su fuerza.

Es, en este sentido totalizador, pues, que entendemos –y nos atrevemos a aventurar que debería entenderse- el Patrimonio Inmaterial de Europa. Por ello, y siempre desde el Instituto de Estudios Europeos, se puso en marcha ya a partir del 10 de octubre de 2013 el “Curso Europeo de Formación en Gestión del patrimonio Cultural Inmaterial: La etnología de Castilla y León”, en colaboración con el Centro Buendía de la UVa, la UNED y la Junta de Castilla y León. Además, tal actividad docente está teniendo continuidad en los cursos homónimos celebrados desde entonces en formato On-Line, con una parte presencial consistente, puntualmente, en seminarios específicos; así, el que tuvo lugar en el Campus María Zambrano de la UVa en Segovia en 2014 y en el que se apostaba por reflexionar sobre la progresiva construcción de unas imágenes –si no del todo positivas– más favorables y también más realistas que el oscuro cliché que se llegó a tener de lo español en Europa y en el mundo durante largos periodos de nuestro pasado.

Como resultado de aquel seminario se publicó en 2016 por parte del Instituto de Estudios Europeos y la UVa, en coedición con la Diputación de Segovia y la Junta de Castilla y León, un libro titulado como el seminario: Visiones sobre la unidad y diversidad de España: una mirada desde Castilla y León. En 2016, también se celebraría otro seminario relacionado con la misma línea de trabajo, sobre el “Patrimonio inmaterial en Castilla y León: recursos, inventario y estrategias de futuro en Soria, Segovia y Palencia”, en el Campus Duques de Soria de la UVa en Soria. En el mismo año tendría lugar en el Salón de Plenos de la diputación de Segovia otro seminario “El Patrimonio Cultural Inmaterial como recurso estratégico para el futuro”. Y, en 2017, en el Centro Cultural de la Diputación de Palencia, un seminario más sobre los mismos temas titulado “Los inventarios de Patrimonio Cultural Inmaterial como recursos estratégicos para el futuro en Palencia, Segovia y Soria”.

En cuanto al curso On-Line de Formación en Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial, este se ha planteado con un eminente enfoque teórico-práctico, donde predomina tanto en el planteamiento como en la evaluación final la experiencia y el trabajo de campo propios. Mediante el empleo de la herramienta on-line se han hecho llegar los materiales y -en la mayoría de los casos- los videos de clase de los distintos profesores en forma paulatina y se establecen tutorías presenciales o también on-line que propician aclarar las dudas de los estudiantes. Del alumnado de tales cursos ha surgido la mayoría de los integrantes de los equipos de investigación que, a partir del año 2016, estuvieron trabajando en los “Pre-inventarios sobre bienes integrantes del Patrimonio Cultural Inmaterial” de diversas provincias de Castilla y León, merced a una convocatoria de Fondos Europeos de Desarrollo Regional.

3. Motivos y presentación de este monográfico sobre Patrimonio Cultural Inmaterial

En los años 2017 y 2018 vienen celebrándose dos Cursos de Otoño en colaboración con la Universidad de Burgos en torno al Patrimonio Inmaterial: el primero, bajo el lema de “El Patrimonio como poder y el poder del Patrimonio” y, el segundo, con el título de “Cómo gestionar la diversidad”. En 2018 también, y como presentación del Módulo Jean Monnet sobre “La integración europea y el Patrimonio Cultural Inmaterial” que el Instituto de Estudios Europeos está desarrollando a lo largo de tres años, tuvieron lugar unas Jornadas -en coordinación con el Ayuntamiento de Valladolid- que celebraban, asimismo, el Año Europeo del Patrimonio Cultural y se titularon “Más allá de ciudades y naciones. Una reivindicación de la cultura inmaterial como clave antropológica en la construcción de Europa”.

Derivando, en buena parte, de las actividades señaladas y –especialmente- de las que hemos realizado en el último bienio, se recogen aquí los siguientes trabajos alrededor del asunto del Patrimonio Cultural Inmaterial de Europa. Hay, entre ellos, análisis y reflexiones sobre algunos de los encuentros y declaraciones acerca de este tema que se han celebrado en años recientes. Así, el firmado por Beatriz Lozano Herrero y que se titula “El convenio de Faro: perspectivas para la aplicación de la participación social en el estudios y defensa del Patrimonio Inmaterial en Europa”. El “pragmatismo crítico” sobre las propias directrices y planes de la UE en lo que atañe a la diversidad natural y cultural es aplicado por Joaquín romano Velasco, Eugenio Baraja Rodríguez, Emilio Pérez Chinarro y Luis Díaz Viana en su revisión de algunos de los modelos de actuación de inspiración europea (como serían los inventarios de PCI o las declaraciones de Reservas de la Biosfera), en su trabajo “Notas de investigación sobre el estudio de caso de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica (RBTMI)”. Y es que, puede decirse que nunca sobra, sino todo lo contrario, la reconsideración teórica previa o posterior a experiencias etnográficas en relación con el patrimonio. Tal es el enfoque del trabajo de Susana Asensio Llamas titulado “Culturas patrimoniales y patrimonios culturales en Europa. De la variedad política en el tratamiento de las músicas”. No lejos de esa perspectiva –y también incidiendo sobre lo mucho que tiene el proceso de patrimonialización de la cultura de fenómeno “meta-identitario”-, se encuentra el texto el de Ascensión Barañano Cid sobre “Las diversidades estereotipadas construidas por el Patrimonio Cultural Inmaterial en la Unión Europea”.

Muy en conexión con estas cuestiones se halla también la aportación de Irene Merino Calle en torno a las normativas que envuelven lo patrimonial: “La protección del Patrimonio Cultural Inmaterial en Europa”. La tensión entre europeísmo y nacionalismos (con las corrientes independentistas al fondo) se ve reflejada en un trabajo de Stanley Brandes que aborda los aspectos más inmateriales del Patrimonio Cultural: “El malestar de las Corridas en la España actual y la relación con el encaje de lo español en Europa”. Y, por último, haremos mención de la indagación de Luisa Abad González en “inmaterialidades” que se está creando, hoy en día, por parte de los jóvenes en sus expresiones culturales cotidianas: “Oralidad contemporánea y Patrimonio Cultural Inmaterial: cómo registrar, catalogar y estudiar las expresiones populares entre los jóvenes europeos de ahora”.

Todas estas aportaciones dejan constancia de la pionera línea de investigación y ya largo camino que, a propósito del Patrimonio Cultural Inmaterial de Europa, ha recorrido el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid en el último lustro. El presente volumen desarrolla y completa, en ese sentido, lo ya planteado en una publicación donde en co-coordinación con Dámaso J. Vicente Blanco, recogíamos las contribuciones hechas en diversas ediciones del “Curso Europeo de Formación en Gestión del patrimonio Cultural Inmaterial: La etnología de Castilla y León”. El libro, que reunía los trabajos de un nutrido grupo de especialistas en la materia, se titula El patrimonio Cultural Inmaterial de Castilla y León: propuestas para un atlas etnográfico (Madrid: CSIC, 2016). Confiamos en que el monográfico que ahora y aquí se publica resulte, también, de interés y utilidad para todos los que -a partir del momento presente- se aproximen a este campo, cruzado de influencias diversas y aportaciones interdisciplinares, desde donde tanto –aún- queda por descubrir, saber y explorar sobre la identidad europea.

 

LUIS DÍAZ GONZÁLEZ DE VIANA
Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Instituto de Estudios Europeos. Universidad de Valladolid (UVa)