Revista de Estudios Europeos

INSTITUTO DE ESTUDIOS EUROPEOS

José Carlos TENORIO MACIÁ
Universidad de Alicante

 

Revista de Estudios Europeos, n. 71, enero-junio, 2018, 439-454, ISSN 2530-9854

 

Resumen

Este artículo profundiza en el acuerdo alcanzado por David Cameron y el resto de los líderes de la Unión Europea en febrero de 2016. Con el objetivo de acomodar la participación de su país en el proyecto comunitario, el premier tory trataría de obtener en Bruselas un paquete de reformas que pudiese presentar a los ciudadanos británicos para orientar su voto hacia el Remain en el anunciado referéndum. La Unión no solo mostró su disposición a negociar un nuevo estatus para Reino Unido, sino que atendió y dio respuesta a todas sus demandas. No obstante, el autoproclamado éxito de David Cameron con las disposiciones del acuerdo final sería rápidamente contestado no solo desde Westminster, con un informe del European Scrutiny Committee que ponía en tela de juicio el impacto y la aplicación de las medidas acordadas, sino, sobre todo, por la clase política británica más nacionalista —UKIP, en particular— y por las principales cabeceras del país. De esta manera, el nuevo régimen ofrecido a Reino Unido quedaría, desde su aprobación, abonado a permanecer en un segundo plano.

Summary 

This article analyses the deal that David Cameron obtained from the rest of the EU leaders in February 2016. In order to ensure the participation of his country in the community project, the Tory Prime Minister attained in Brussels a package-reform to offer the British citizens to encourage them to vote Remain in the announced referendum. Not only was the Union willing to negotiate a new status for United Kingdom, but also it considered its demands and attempted at addressing them. Despite the deal being considered a success by Cameron, the final provisions were rapidly challenged not only from Westminster —with a report published by the European Scrutiny Committee that called into question the impact and application of the agreed measures— but also by the nationalist political class —read UKIP— and by the major newspapers. For this reason, the critics provoked substantially overshadowed the concessions obtained by the UK.